Proveedores del país
Las prendas en blanco se compran en Colombia. Es una cadena más corta y, sobre todo, una que podemos ir a ver.
No tenemos un sello ni una colección verde. Tenemos una forma de producir que genera menos sobrante, y una lista honesta de lo que todavía nos falta.

La mayor parte del desperdicio en la ropa no está en el material: está en las prendas que se fabrican y nadie compra. Se producen por miles para adivinar la demanda, y lo que sobra termina rematado o destruido.
Nosotros estampamos después de que alguien compra. Mantenemos prendas en blanco —que sí se pueden usar para cualquier diseño— y solo eso duerme en la bodega. Cuando fallamos y sobra algo, sobra una camiseta lisa, no una con un estampado que ya no le sirve a nadie.

Prácticas concretas, no intenciones.
Las prendas en blanco se compran en Colombia. Es una cadena más corta y, sobre todo, una que podemos ir a ver.
Empacamos en bolsas esmeriladas de polietileno con cierre zipper, impermeables y resistentes, ideales para proteger tu empaque.
Si un estampado sale defectuoso, primero intentamos rehacerlo sobre la misma prenda. Solo si no se puede, se cambia.
Elegimos telas y cortes que aguanten lavados. Una prenda que dura tres años reemplaza a tres que duran uno.
Suena raro que una tienda lo diga, pero la prenda más sostenible es la que ya tienes. Si vas a comprar, que sea algo que te vayas a poner muchas veces — por eso insistimos tanto en que puedas cambiarle lo que no te gusta.
Y si algo no te quedó bien, cámbialo en vez de guardarlo en el clóset. Tienes 30 días. Una prenda devuelta vuelve a circular; una arrumada no.

Pregúntanos por el origen de una tela, por el empaque o por lo que quieras. Respondemos con lo que sabemos y decimos cuando no sabemos.